La Aduana de Málaga, sede del museo

Aduana

La Aduana de Málaga se construyó a finales del siglo XVIII después de que la urbanización del Paseo de la Alameda ratificara la falta de función de la antigua Aduana de la Puerta del Mar, que había quedado muy lejos de éste (al haberse ganado terreno al mar por el avenamiento del río Guadalmedina), y era insuficiente por el crecimiento del comercio en este siglo tan próspero para la ciudad.

Aunque la ciudad de Málaga aportó diferentes proyectos, el definitivo fue realizado en 1788 por el arquitecto don Manuel Martín Rodríguez, rechazándose los diseños de Miguel del Castillo, por barroquizantes, aunque éste e Idelfonso Valcázer dirigieron la obra.

Martín Rodríguez, sobrino del gran arquitecto Ventura Rodríguez, trazó para Málaga un edificio de gran corrección y académico en su diseño, pero en la línea de la tradición palacial renacentista y barroca que debe calificarse como barroco-clasicista, aunque es la obra que más se acerca al gusto neoclásico en Málaga, en la que originó un fuerte impacto.

Se encuentra emplazada en la haza baja del recinto de la Alcazaba, aproximadamente en el lugar que antes ocupaba la «Aduana de los Moros», que estaba cerca de la Puerta de Al-Aqaba. En 1788 empezó la demolición de gran parte de las viejas murallas para dejar libre el solar, y cuando se excavaron los cimientos, el hallazgo de los restos romanos y árabes demostró el interés arqueológico de la zona.

La primera piedra se colocó en 1791, prosiguiendo las obras hasta 1810 en que, con motivo de la Guerra de la Independencia se paralizaron, y en este inciso desapareció vena parte de los materiales. Reanudadas más tarde, con la promoción del Consulado Marítimo y Terrestre, finalizaron en 1829.

El edificio es un vasto cuadrado, integrado por cuatro crujías alrededor de un hermoso patio central. En su exterior destaca el bajo de piedra almohadillada en el que se abre la puerta principal y ventanas, coronadas con frontones en alternancia rítmica.

La fachada occidental, que se abre al parque, cuenta con un balcón con balaustra que recorre los tres huecos del piso principal. Las otras fachadas son más sencillas, resaltando en la posterior el zócalo de piedra ostionera, de la que se ha conservado muy poco desde la última restauración.

Foto Vía: El rincón de Koke

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Categorias: Museos de Malaga


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