Sorprendente arqueología de Campillos

Campillos

Campillos, en la zona occidental de la comarca de Antequera, es muy conocida por el conjunto de lagunas declaradas Reserva Natural: la Dulce, la Salada, la Redonda y otras más, en un impactante entorno natural y habitadas por flamencos y cigüeñas.

También por sus cuevas, paraíso de los turistas exploradores, como la Boca de la Peña, la Sima del Moscón, la Cueva del Jaguazar, las cuevas de Herrerías y la Sima de Peñarrubia. Otros atractivos turísticos de Campillos son su gastronomía y su famosa Feria de Semana Santa, que se celebra desde hace quinientos años.

Sin embargo, Campillos guarda un secreto arqueológico poco conocido, pues la mayoría cree que el primer núcleo poblacional se fundó alrededor del siglo XV, pero unos descubrimientos realizados en dos cerros del municipio revelan la presencia de instrumentos neolíticos y también villas o caseríos romanos invitando a realizar nuevas exploraciones.

Cerro El Capitán: se encuentra en el kilómetro 7,6 de la carretera entre Campillos y Ronda. Está rodeado de cultivos agrícolas, excepto unos 50m2 en la cumbre, que es donde se encontraron cerámicas y monedas que señalan la existencia de un caserío por lo menos desde el siglo I.

Una rara estructura circular de 1 metro de diámetro y 35 cm de altura podría haber sido la base de una columna, y una que parece parte de un molino, es idéntica a otra encontrada también en Campillos. Las cerámicas son fragmentos de objetos de uso cotidiano y algunas decoradas sugieren haberse utilizado como tejas para techos o para recubrimiento de paredes, y también como solados por su perfecto ensamblaje.

Cerro de San Eugenio: Sobre la misma carretera y a unos dos kilómetros de las ruinas de Peñarrubia; se llega cruzando la segunda presa sobre el río Guadalteba. La base del cerro actualmente es un pantano, pero en la cumbre se encuentran los restos de una villa romana. Se cree que parte de las piedras de esta construcción se utilizaron para el canal que surca la ladera. Se han identificado estructuras correspondientes a las paredes y la sala principal, con un sorprendente mosaico que fue hallado por casualidad durante una excursión de domingo.

La parte visible, casi superficial, abarca un área de 9 por 3,5 metros; el centro luce varias circunferencias concéntricas radiadas, mientras que los bordes muestran decoraciones rectilíneas como cubos, rombos y paralelas. El diseño y los colores son sorprendentes: blanco, negro y azul se combinan en diferentes figuras en cada uno de los cinco paneles, con gran armonía y buscando romper la monotonía del conjunto. La base del mosaico es de color marrón claro o rosa, y la parte visible está en buen estado de conservación.

Foto: Rafael4

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Categorias: Pueblos y Ciudades de Málaga


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