Salón del Pez de la Cueva de la Pileta, Benaoján

Salon del pez

La magia propiciatoria, como defendía el arqueólogo y prehistoriador francés Brehuil, o los ritos de iniciación, según postulaba el también arqueólogo e historiador Leroi-Gourhan, son las interpretaciones más corrientes dadas a estas representaciones parientales realizadas por los cazadores y pescadores del paleolítico andaluz.

Después de la zona franco-cantábrica, el foco de pinturas paleolíticas más importante de la península está situado en la costa, concretamente en la serranía malagueña. Se trata de las cuevas del Toro, en Benalmádena, y la de Nerja, ambas junto al mar Mediterráneo, y las situadas en la Sierra de Ronda: Doña Trinidad, en Ardales, y la Pileta, en Benaoján.

Las cuatro guardaron cierta unidad técnica al contornear las imágenes representadas en las paredes con trazo discontinuo, lo que permite hablar de un estilo rupestre penibético. La cueva de la Pileta, en la preciosa localidad malagueña de Benaoján, fue la primera en descubrirse.

Se descubrió en el año 1905 por don José Gullón y tiene 1500 metros de recorrido sinuoso, siguiendo el cauce de un río subterráneo. Sus largas galerías aparecen escalonadas en varios pisos, decorados con caballos, bóvidos y peces.

El pez que da nombre a la sala de la Cueva de la Pileta, ha sido pintado en color negro y silueteado con doble trazo. Se le ha querido identificar con un mero y tanto este ejemplar, como las especies marinas representadas sobre una estalactita de la cueva de Nerja, son únicas en el arte prehistórico español.

Se trata de un pez de gran tamaño, una de las características, precisamente, de estas pinturas. Un naturalismo que las impregna dado a la observación que el autor hace de las presas, ya que depende de ellas para sobrevivir. Aunque en la técnica se emplea sólo el negro, es común que en otras pinturas predomine la policromía, en especial el rojo, el ocre y el negro, que son obtenidos a través de roca pulverizada y aglutinada con grasa.

A veces también podremos observar que algunas otras imágenes son también rellenadas mediante un procedimiento que se conoce como el tamponado, cubriendo los dedos con algún tipo de piel, untándolos en pintura y manchando la superficie a base de golpes.

Otras cuevas con pinturas rupestres son la gaditana de la Paloma, en Tarifa, y la jiennense del Morrón, en Jimena.

Foto Vía: Canalandaluz

Imprimir

Etiquetas:

Categorias: Nerja


Deja tu comentario