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De museos en Málaga: Artes y Costumbres Populares

Antes de adentrarnos en el casco histórico de la ciudad, en su intramuros, junto al cauce del rio Guadalmedina, entre Puerta Nueva y Atarazanas, ubicado exactamente en el Pasillo de Santa Isabel, se encuentra el bonito y coqueto Museo de Artes y Costumbres Populares de Málaga, inaugurado como tal el 23 de Octubre de 1976, en lo que fue el Mesón de la Victoria, antigua posada del siglo XVII, teniendo a su fachada trasera la calle Camas y un entramado de calles estrechas e irregulares, de trazos islámicos.

Aunque su construcción data del siglo XVII, su realización se efectuó sobre un solar, ya existente, del siglo XV, anteriormente dedicado, así mismo, como mesón y hospedería. En el año 1571, fue donado al convento de la Victoria por su último propietario; y en 1621 se llevó a cabo una ampliación por la Orden de los frailes Mínimos, a la demolición de su Ermita del Mar, puesto que había servido de posada para los frailes de esta Orden que llegaban a la ciudad. En 1632, sufriría una nueva obra prácticamente en su totalidad, destinándose el edificio para hostelería y llegando hasta nuestros días tal y como lo conocemos, aún cuando en 1799 soportara una nueva reforma.

El edificio tiene forma cuadrangular, prolongándose hacia las caballerizas en una especie de trapecio irregular. Las dependencias de edificio giran en torno a un patio central, presentándonos un aspecto singular y pintoresco al contar con galerías baja y alta sobre columnas, a donde vienen a dar las vertientes de la cubierta de teja morisca. Las corrientes de estilo morisco e italiano se mezclan en su arquitectura y quedan reflejados en el encalado de muros, el espacio y la anchura de luz de sus intercolumnios por un lado y por otro el elegante alzado de los arcos de medio punto de la galería baja, en clave marcada, sobre columnas de mármol, sin basa, de estilo toscano.

La reforma de adaptación para museo la realiza el arquitecto malagueño Enrique Atencia y la finalidad de la creación de este museo es para profundizar en el conocimiento de la vida cotidiana, costumbres y actividades locales y de las circunstancias históricas del lugar.

En la planta baja, se encuentran el patio de entrada, la sala Cuadra, que consta de tres naves y está dedicada a temas relacionados con la caballería, tales como arreos  y carruajes, monturas, abrevaderos, etc. y sus labores artesanas, como la albardonería, talabardería, guarnicionería, herrería y carpintería. En esta sala destaca una bonita berlina, antiguo carruaje de viajeros.

La sala Fraguas, dedicada a la herrería, exhibe una fragua de mampostería y fuelle manual, martillos de bolas, tenazas y otros elementos relacionados; soportes de farolas y llaves cuelgas de sus paredes y como ornamentación característica de la arquitectura doméstica local de la época figuran las rejas, barandillas de balcones y cancelas.

La sala Tahona, muestra una tahona clásica que hace funciones de molino harinero y panadería, y podemos ver sus componentes: mastrén, artesa para amasar la harina, horno para caldear el pan, tablas para enfriarlo, palas para sacarlo del horno, peso, canastas y cribas.

La sala La Pesca, con nuestros típicos cenachero y jabegote quedan perfectamente representado el espíritu marinero, la mar y el comercio de sus productos, estando la sala dominada por un sardinal.

En la sala El Humero, se ha montado sobre el hogar, ya existente, de la antigua posada una cocina característica de la arquitectura popular malagueña, con un gran humero, estando adornado sobre la repisa de la campana de su chimenea con calderos de cobre, además de plateros, tenazas y otros utensilios propios de la cocina. Con mobiliario y menaje de la época, tales como, una alacena, ruecas, lebrillos, orza, mesa, etc, se ha conseguido escenificar en esta sala un ComedorCocina característico de una casa de labranza.

En la sala El  Vino, quedan expuestas las artes de la viticultura y la enología, mediante la representación de un lagar, una bodega y una taberna que se han reproducido con la presencia de una prensa, botas de vino, un torniquete de barrilero y un mostrador, recatado de una taberna antigua local.

La sala La Almazara, nos reproduce una almazara; el aceite,  de gran importancia en la actividad industrial de la época, con su empiedro, una prensa y otros utensilios destinados a esta actividad, como la zaranda, para cernir y separar de la hoja, las haraperas o soplillos, medidas para el aceite y otros. Cierra en esta planta el bonito patio central.

En la planta alta está la sala de Costumbres Burguesas, con trajes y complementos de vestimentas de la época; la sala Despacho, que reproduce un despacho de una vivienda burguesa y que en realidad es el original del escritor costumbrista malagueño Arturo Reyes; la sala Gabinete, llena de objetos decorativos en los que figura el clásico tresillo de entonces, consola y piano, entre otros; la sala Imprenta, nos muestra diverso material de imprenta, proveniente de empresas malagueñas, trabajos litográficos y una colección de piedras litográficas, que nos dan reflejo de la importancia que tuvieron la producción gráfica y las publicaciones periódicas en el ambiente cultural de la época; la sala Dormitorio, nos presenta uno popular, de cierto acomodo, con cama de tubo e hierro forjado y otros enseres complementarios; la sala Campo, está dedicada a las labores agrícolas, con aperos de labranza y otros complementos de la agricultura, objetos para la apicultura y la artesanía alfarera. Un extremo de la sala está dedicada a la industria de la pasa y del higo; la sala La Cerámica, con exposición de recipientes de uso doméstico, jarrones y chimeneas; La sala El Folcklore, expone mantillas, mantón de Manila, abanicos y bordados.

La clásica fiesta de verdiales queda representada por un conjunto de figurillas de barro policromado que forman una panda de verdiales, con instrumentos y sombreros; la sala Los Barros, guarda la principal colección del Museo, que son los famosos Barros malagueños, que representan tipos populares de la época y que agrupan temas como la tauromaquia, bailes, belenes y asuntos religiosos; cierra la planta la sala Religiosidad Popular, que la preside la imagen de la Virgen de los dolores, de madera policromada, propia de la escuela malagueña del siglo XVIII; así como otras figuras metidas en urna de cristal y una colección de orfebrería religiosa.

Después de esta visita tendremos un mayor conocimiento del sentir malagueño y de sus costumbres y formas de vida, puesto que mucho de lo visto ha perdurado en mayor o menor medida hasta nuestros días.