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El Yacimiento Arqueológico y Fuerte de Bezmiliana

En el Ayuntamiento de Rincón de la Victoria, a sólo 6 Km. de Málaga, hay algunas calles que durante mucho tiempo guardaron un gran secreto: la ciudad antigua, poblada desde los tiempos más remotos hasta su despoblamiento por causas desconocidas. Estamos en la antigua Bezmiliana, cuyas huellas se han encontrado en lugares como la calle Gran Sol, la calle de la Corta y el Camino Viejo de Vélez Málaga.

Las excavaciones arqueológicas revelaron la antigua ciudad, de la que se han hallado parte de una mezquita y un aljibe en un estado en excepcional estado de conservación y una necrópolis de la época romana. Estos sorprendentes hallazgos más una fortaleza construida en el año 1766 como proyecto defensivo y que es actualmente la sede de actividades culturales y exposiciones, nos invitan a recorrerlos como lo vamos a hacer hoy.

El Yacimiento Arqueológico ha sido inscrito en el año 2009 en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica. El aljibe es considerado actualmente uno de los elementos hidráulicos hispanomusulmanes de mayor interés de la provincia de Málaga, además de ser junto con la base de la mezquita, los únicos vestigios del antiguo núcleo urbano de Bezmiliana, lo que sin dudas aumenta su valor patrimonial.

La necrópolis medieval musulmana o maqbara de Bezmiliana se utilizó entre los siglos X y XV; las tumbas más comunes son simples fosas cubiertas con lajas de pizarra y tejas, aunque se ha encontrado una delimitada por mampuestos y ladrillos. El cementerio fue establecido sobre un gran edificio de época romana, del que se encontraron grandes sillares y suelos de “opus signinum” (hormigón de Signia, en el Lacio, Italia), del siglo II de nuestra era, y muros de mampostería del siglo III. Se cree que esta estructura romana correspondía a unas termas privadas que luego fueron utilizadas como almacenes o salazones, antes de su abandono en el siglo V.

Por su parte la Casa Fuerte fue construida por ingenieros militares de Carlos III para defender la ciudad de potenciales peligros provenientes de Gibraltar, como la frecuente piratería. Este Fuerte servía como alojamiento para el ejército español, como consta en un manuscrito del siglo XVIII que se encuentra en la Biblioteca Nacional. De planta cuadrangular, amurallado, tenía dos garitas, el edificio central y un pozo en el exterior, llamado “alcuilla”. La entrada era la Puerta Norte, que mira hacia el Camino Real; su arcada está decorada con el escudo de Carlos III.

Dentro de la fortaleza se pueden identificar dos salas, la de tropas y la de oficiales, que compartían una chimenea con dos bocas. Al oeste, una escalera en forma de hélice llevaba a la terraza circular. La sala de tropa permitía llegar a las caballerizas cubiertas, con 14 pesebres y suelo adoquinado, mientras que al oeste se encontraba el pajar.

Foto: Juanjo Soriano