El patrimonio cultural de La Alameda

La Alameda

La comarca de Antequera alberga un rico patrimonio cultural que revela la presencia humana desde los tiempos más remotos. Cuevas, dólmenes, necrópolis, ciudades antiguas, templos religiosos, dan cuenta de una impresionante riqueza, a partir de las culturas agrícolas del año 3000 a.C.

Precisamente en esta comarca se encuentra el Ayuntamiento de La Alameda, en un paisaje de llanura poblado de olivares. Sus sitios emblemáticos son la Sierra de la Camorra y la Laguna de la Ratosa, que es considerada Reserva Natural. Estamos en la zona de transición entre la depresión de Antequera y la campiña de Córdoba y Sevilla, que demarca en este territorio numerosas vaguadas y barrancos.

Hay mucho para ver y hacer en La Alameda, pero hoy nos dedicaremos a su patrimonio cultural.  Comencemos nuestro recorrido por el centro de la ciudad: aquí está la Fuente de la Placeta, construida en piedra en la época del rey Carlos III.

Lleva el escudo heráldico de La Alameda y tiene un tamaño y estructura particulares: con cuatro caños y pilar octogonal, la altura de estos caños y el ancho del pilar solamente permite el llenado de los cántaros mediante una caña ahuecada que lleva en su extremo superior un embudo que se ajusta al caño ¡para que el agua llegue hasta el recipiente!

Continuemos por la Iglesia Parroquial de la Inmaculada. Su construcción fue ordenada entre los siglos XVII y XVIII por los Marqueses de Estepa. Es el monumento más notable del pueblo, de estilo barroco, con planta poliovalada. Se destacan sus tres camarines, dedicados a Jesús el Nazareno, la Virgen de los Dolores y la Virgen del Rosario respectivamente, considerados obras maestras del rococó.

Alberga una valiosa talla de madera policroma que representa un Cristo Crucificado, de autor anónimo, posiblemente realizada a fines del siglo XIV, y una hermosa colección de óleos.

Ahora es el turno de la prehistoria y antigüedad: nos dirigimos a la necrópolis calcolítica, unos veinte pozos o cuevas artificiales con restos líticos, cerámicas y huesos, que fueron cavadas entre los años 2500 al 2000 a.C. y luego a las termas romanas, declaradas Monumento Nacional; diferentes instalaciones que abarcan 3000 metros cuadrados, construidas entre los siglos I a III d. C., donde se encontraron también abundantes cerámicas.

Para terminar, visitaremos la tumba de El Tempranillo, legendario bandolero cuyo nombre real era José María Hinojosa Cobacho y cuyos restos descansan en la Iglesia Parroquial.

Si se impone la pausa reparadora, hay interesantes lugares tradicionales donde comer algo, pero más allá del lugar lo importante sera saborear la gastronomía local, en base a productos de la tierra, aceite de oliva y harina, y cuyo plato más conocido es la porra antequerana.

Foto: Ayuntamiento de La Alameda

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Categorias: Actividades Culturales


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