La Sima del Diablo, barranquismo para audaces

Valle del Genal

En lo más profundo del Valle del Genal, donde se unen el río Genal con el de la Azúa, se encuentra este paraíso inexplorado: el cañón con más abundancia de agua de toda la Serranía, con sus cascadas, pozas y saltos: la Sima del Diablo, ubicada en un enclave de especial atractivo para los entusiastas del descenso de barrancos.

Los barrancos de la Serranía no son muchos aunque sí son muy conocidos por los barranquistas, como la Garganta de Las Buitreras en el río Guadiaro, y la Garganta Verde en la cuenca del Guadalete. Sin embargo la Sima del Diablo, en la parte final del Río de la Zúa, es menos popular, y por eso les invitamos a conocerla.

Este barranco corresponde al río Genal; debe su nombre a su aspecto un poco amenzante, oscuro y angosto, con abundante vegetación, impregnado de un aire misterioso. Los estudios realizados han revelado que su origen no se debe solamente a la fuerza del río sobre la roca caliza, sino que también han influido las lluvias a lo largo de milenios para presentar esa abrupta y alta pared.

Se reconocen varios minerales y el paisaje es modelado además por pequeños arroyos tributarios que van formando costras de materiales calizos y sales que, cuando se depositan alrededor de masas vegetales, se denominan «tobas».

El barrando atraviesa un alcornocal y abunda la vegetación de ribera, como sauces, mimbres y hiedras que caen en largas lianas mientras que el lecho del río está cubierto de helechos. Crecen algunos arbustos, como zarzas y uncianas. En cuanto a los representantes del mundo animal, se han visto ranas, sapos y ratones.

La Sima del Diablo se encuentra en las cercanías de la Real Fábrica de Hojalata, un lugar conocido por la gente del lugar y visitantes habituales como Las Cascadas. De hecho hay allí cuatro saltos, y los más arriesgados podrán descender el barranco partiendo del Puente del Molino de la Tenería, a 530 metros sobre el nivel del mar. El Barranco comienza en la Acequia de Benarrascón, a 500 metros de altitud, donde se encuentra el primer rapel, y termina en la confluencia de los ríos de la Zúa y Genal, muy cerca de la presa de dicha fábrica.

En total, son 1100 metros de recorrido, con un desnivel de 50 metros que demanda entre dos y cuatro horas de descenso.   Si se lleva el equipamiento adecuado, cuerdas, arnés y casco, agua y comida, y se realiza la excursión con guías especializados, lograrán su objetivo y podrán descubrir paisajes de impactante belleza.

Foto: Vía Panoramio – Pepe Nogales

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Categorias: Naturaleza en Malaga, Rutas senderistas


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