La cultura andalusí, de Marruecos a Málaga

Antequera

El estudio de la historia ha permitido recomponer distintos hechos y comprender la importancia cultural de la civilización andalusí que brilló durante ochocientos años en la cultura, las artes y las ciencias. Cientos de pueblos de la Península son herederos de este magnífico legado que trasciende las fronteras.

Los Almorávides y Almohades fueron una dinastía africana que cruzó el estrecho y se estableció en las dos orillas, creando importantes lazos culturales y económicos. El antiguo mapa del siglo XII trazado por al-Idrisi muestra que esos pueblos se movían en rutas en torno a dos ejes de dirección sur-norte.

Los almorávides partían del «Desierto de los hombres velados», como llamaban al infinito desierto de arena de la antigua Mauritania, llegando hasta Fez en Marruecos para cruzar el Estrecho y unirse al continente europeo por Algeciras. Los almohades en cambio atravesaban las llanuras atlánticas para llegar a Rabat y unirse a los puertos mediterráneos de Fez.

Desde el punto de vista turístico los itinerarios andalusíes de los Almorávides y Almohades, que tuvieron mayor influencia sobre la actual Málaga, reconocen ocho etapas de las cuales hemos seleccionado las que se relacionan con nuestra provincia: el Camino del Estrecho, y Hacia el Oriente de al-Andalus.

Camino del Estrecho: Los distintos caminos por el continente africano confluían en el Estrecho y sus dos puertos: Tánger y Ceuta, a partir de los cuales comenzarán las distintas incursiones árabes en el territorio peninsular.

Justo antes de cruzar el estrecho que los árabes llamaron «Bahr al-Zuqaq», que significa Mar del Callejón, hay un bello paraje natural, la laguna azul de Merdya Zerga, antiguo reducto de caza de los califas almohades. La villa de Larache comparte con su vecina Asilah rasgos de las dos civilizaciones: mezquitas o madrazas junto con los palacios hispano-moriscos.  Forman parte de este recorrido : Málaga, Antequera y Ronda.

Hacia el Oriente de al-Andalus: A partir del cruce del Estrecho de Gibraltar, las tierras de al-Andalus pasan a tener dos orillas, fundando ciudades a ambos lados, para comunicar las regiones del Magreb y al-Andalus. Una corriente civilizatoria se dirigió al occidente, fundando las villas de Jerez y Arcos en la campiña ondulada, Sevilla en paralelo con Marrakech.

Otra corriente fue hacia el este y el norte, creando las ciudades que luego fueron parte del reino nazarí, último refugio de al-Andalus: Ronda, Antequera, Málaga, y después Granada, Guadix y Almería.  Forman parte de este recorrido Ronda, Málaga y Antequera.

Este impactante patrimonio cultural no se detuvo en las tierras conocidas, sino que extendió el legado mudéjar y andalusí a la lejana América, expresándose en su arquitectura, pintura, escultura, artes y vida cotidiana, como la incorporación en el mobiliario doméstico, de elementos de origen islámico.

Foto: Wiki Commons

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Categorias: Historia


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