El Museo del Aceite de Antequera

Museo Aceite Hojiblanca

Este interesante Museo es iniciativa de Hojiblanca, una unión de 48 cooperativas de Córdoba, Málaga y Sevilla dedicadas a la producción de aceite de oliva virgen extra y aceitunas de mesa: 23.000 familias que cultivan 24 millones de árboles en 180.000 hectáreas de olivar para producir 80.000 toneladas de aceite de oliva virgen y 30.000 toneladas de aceitunas de mesa, posicionándose como el mayor productor mundial.

Los integrantes de la Cooperativa, herederos de una cultura milenaria, han organizado este salón de exposiciones que nos lleva de paseo por la historia de la producción del aceite de oliva, a través de tres molinos de distintas épocas.

Molino del siglo I: apareció cerca del casco urbano de Antequera; se encontraron instalaciones como la sala de prensado llamada torcularium, el trujal o labrum y la piedra de contrapeso, que se unía a la viga mediante cuerdas, utilizando el método de extracción por presión que se mantuvo por casi dos mil años hasta aparecer el centrifugado casi a fines de siglo XX.

Se encontraron también carozos fosilizados de una aceituna que resultó ser la antecesora de la hojiblanca, la variedad más difundida en el norte de la provincia de Málaga, conocida también como “lucentino”.

Molino del siglo XVII: es la pieza insignia del Museo. Fue donado por una familia local, y en realidad el propio edificio en que se encuentra el Museo ha sido construido con las técnicas y modelo de ese molino, replicando la disposición de las tinajas, la viga y el empiedro, que funcionaba traccionado a sangre. Su componente más espectacular es la prensa de viga y quintal, de 12,5 metros de largo y tres mil kilos de peso, de la que se conservan todos sus componentes y hasta los nidos que hicieron las avispas.

Molino del siglo XIX: donado por un empresario local, es una prensa de capilla o rincón, de madera de encina, que ha sido restaurada; utilizaba un sistema de gran rendimiento, ideal para olivareras pequeñas pero que no tuvo mucha vigencia.

Haciendo un poco de historia, recordemos que fueron los fenicios quienes introdujeron el cultivo del olivo en el Mediterráneo 3.000 años atrás, constituyendo uno de los principales cultivos de la Bética, como se llamó Andalucía en aquellos lejanos tiempos.

De aquí salía el aceite hacia todos los puntos del Imperio, envasado en ánforas que indicaban origen, titular y cantidad de aceite. Una de estas ánforas se puede ver en el Museo, cuya inscripción pasará a ser el sello de la Denominación de Origen Antequera. La presencia árabe ha dejado su huella fundamentalmente en el idioma: aceite, aceituna, almazara, todas palabras de origen árabe.

Foto: Caminos de Pasión

Imprimir

Etiquetas: ,

Categorias: Museos de Malaga


Deja tu comentario