El Valle de la Sijuela y un desafío a la física

Tajo del Abanico

Este curioso valle de piedra caliza es modelado por las aguas del arroyo de la Sijuela; es una ruta fácil, para hacer a pie y disfrutar a pleno del contacto con la naturaleza.

En el recorrido, nos encontraremos con viejos conocidos del mundo vegetal, como nogales y chopos, romero y tomillo que perfuman el aire, matorrales y pastizales que tapizan el fondo del valle, donde también se localizan algunos cultivares.

Nos acompañarán ilustres representantes del reino animal, como águilas, cernícalos, búhos, gatos monteses y zorritos. Entre las formaciones rocosas, detectaremos fácilmente el Tajo del Abanico, custodiado por una piedra que da nombre al lugar por su forma característica.

Un recorrido de cuatro kilómetros, partiendo de la puerta de Almocabar, en el barrio de San Francisco, nos llevará hasta la Cueva del Abanico, dentro de la cual el constante goteo sobre un tipo de piedra llamada molasa, ha creado fantásticas y coloridas formas.  Estamos en una de las zonas menos visitadas de Ronda, que aún conserva el paisaje que debió reinar originariamente en la región. Un torreón de piedra, llamado El Predicatorio, nos servirá de orientación; a cien metros el camino se bifurca y debemos tomar el Camino de la Sijuela; el otro ramal conduce a la ruta 8.

Continuamos caminando y llegaremos a la fuente de Santa Isabel; a la izquierda comenzarán a aparecer las formaciones rocosas.  La primera de ellas es una cueva poco profunda llamada de los Aviones, y también veremos un torre medieval que se utilizaba para almacenar cereales.  El carril termina en una pequeña explanada a partir de la cual seguiremos por una trocha y cada tanto descubriremos los restos de una antigua calzada romana.

Pronto veremos la piedra del Abanico y otras cuevas que sirvieron como refugio de pastores y finalmente la cueva del Abanico, punto culminante de nuestro recorrido, reconocible por la variedad cromática de la roca.   Si algo les resulta familiar, es porque aquí fue filmada la ópera Carmen interpretada por el genial tenor Plácido Domingo.

La curiosidad de la región es un punto en la carretera A-369 de Ronda a Algeciras, junto a unas casas en ruinas.  Allí se produce un extraño fenómeno: pese a la pendiente de la carretera, si se hace la prueba de verter un poco de agua, ¡ésta subirá en vez de bajar, desafiando la ley de gravedad! El punto es llamado por los habitantes de Ronda, “Cuesta de los coches que suben solos”.

Foto:Patronato de Turismo Costa del Sol

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Categorias: Naturaleza en Malaga


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