Tres cuevas inexploradas de Malaga

Boquete de Zafarraya

Les presentamos tres cuevas tal vez menos espectaculares que otras que ya hemos visitado pero no por eso menos fascinantes. En algunas encontraremos pinturas rupestres y otras han servido de hogar a nuestros más remotos antepasados. Les invitamos a conocerlas.

La Cueva de los Alfaques se encuentra en la parte nororiental de la Sierra del Palo, en el Cancho de las Mesas, sobre la cueva de la Pileta. Su espectacular entrada tiene más de veinte metros de ancho y tras una galería de unos treinta metros, llegaremos a la gran sala con chimenea y una serie de pequeñas galerías. Benaoján es llamada «la cuna del arte rupestre andaluz»; en la cueva se encontraron restos de cerámica argárica, huesos, y pinturas en su interior que representan signos correspondientes al llamado arte piletense o pintura esquemática negra de La Pileta, por eso se piensa que la Cueva de los Alfaques fue un lugar de enterramiento y santuario durante la Edad del Bronce.

La cueva del Boquete de Zafarraya, en Alcaucín, a 1.100 m. de altitud sobre la falda de sierra Tejeda, en ella se encontró una mandíbula de nuestro antecesor el hombre de neandertal, en excepcional estado de conservación, considerado uno de los mejores hallazgos arqueológicos de la Europa occidental; la mandíbula y otros huesos pertenecieron a un ejemplar de alrededor de cuarenta años de edad y 1,61 metros de altura que tiene nombre: es el hombre de Zafarraya.  Se encuentra en las inmediaciones del cruce de las carreteras de Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera.

Cueva del Chapi, en Jimera de Líbar: es un sitio de aguas surgentes que abarca una superficie de 660m2, y que solamente se puede visitar en verano; es un sitio activo, a cincuenta metros de la entrada la sala se bifurca en dos tubos de presión casi paralelos llamados Galerías Mojadas. Esta cueva es conocida desde siempre por la surgencia de agua, y las primeras exploraciones fueron realizadas en la década del 70 del siglo XX ; a unos setenta metros de la entrada se convierten en impenetrables.

Un párrafo más para esta cueva, ligeramente ascendente y que presenta pequeños pozos que comunican con un nivel inferior; se puede explorar una estrecha galería descendente que desemboca en otra parcialmente inundada de unos treinta metros de largo.  En la parte superior hay algunas chimeneas en una galería que es en realidad un pozo de veinte metros, en cuya base convergen las dos galerías mojadas, con sus paredes cubiertas de espesa arcilla.

Foto: Ilimitados.com

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