Casa Rudofsky, patrimonio histórico en Frigiliana

Casa Rudofsky en Frigiliana

Esta casa fue la residencia de verano y la última obra del arquitecto internacional Bernard Rudofsky, que había nacido en Moravia, en 1905, y falleció en Nueva York en 1988.

La casa es considerada un monumento cultural, y fue construida en la década del 70 del siglo pasado; refleja la mayor parte de las ideas que el arquitecto desarrolló a lo largo de su carrera, como la sensibilidad hacia el territorio y el paisaje, austeridad de medios y recuperación de los antiguos conceptos de la arquitectura.

La construcción de la casa prescindió de toda intervención, mejor dicho aprovechó la singularidad del espacio natural y sus habitantes originales: olivos, pinos e higueras que se integran armónicamente con la vivienda y el paisaje montañoso de Frigiliana, agregando únicamente delicados senderos de cerámica realizados en forma artesanal.

Rudofsky fue un arquitecto, crítico y escritor y artista multifacético: diseñador de ropa, fotógrafo, artista plástico y profesor en prestigiosas universidades, coordinó exposiciones en el MOMA de Nueva York y publicó una obra, “Arquitectura sin arquitectos”, que tuvo once ediciones.

La casa fue habitada por el arquitecto y su esposa Berta durante los veranos de las últimos veinte años de su vida; desplegada sobre el terreno e integrándose a él, no tenía teléfono, radio ni televisión, pero en cambio estaba llena de obras de arte y en ella recibían a sus amigos disfrutando de un estilo lento y placentero.

El valor arquitectónico de la Casa se encuentra en la interpretación en clave contemporánea de la tradicional vivienda mediterránea, con utilización de elementos naturales próximos a la vivienda, como tejas árabes y barro para los revestimientos.

Actualmente la casa es difícilmente visible, protegida por los enormes árboles y abundante vegetación; fue construida en cinco niveles y su orientación aprovecha la luz solar directa al mismo tiempo que la protege de los vientos y la sequedad proporcionándole una agradable humedad.

Es la única casa conservada de este genial arquitecto en España, que también construyó casas en Procida, Nápoles como la Casa Oro; las casas Frontini y Arnstein, en Sao Paulo, Brasil, o el jardín-casa de Nivola en Long Island.

Pero la casa de Frigiliana es su última obra y la que diseñó para habitar él mismo, poniendo en práctica sus conceptos elevados de una casa austera, en comunión con la naturaleza, como una extensión natural de lo que la rodea, el ideal de habitar un universo propio, íntimo, reservado.

Foto: Metropolis

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Categorias: Pueblos y Ciudades de Málaga


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