El Acueducto del Águila, en Nerja

Acueducto del Aguila, Nerja

Esta magnífica obra de ingeniería, el conocido como El Acueducto del Águila, fue construida a mediados del siglo XIX para el abastecimiento de agua de la azucarera de San Joaquín. Su constructor fue don Francisco Cantarero y el diseño es atribuido a Miguel Chaves; treinta y siete arcos de medio punto distribuidos en cuatro pisos de arcadas de ladrillo visto.

Este Acueducto del Águila sufrió, por otra parte, un bombardeo durante la Guerra Civil Española y otros deterioros por el paso del tiempo, pero actualmente ha sido declarada Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y hay proyectos para su recuperación.

Conocido también como Puente del Águila, este acueducto es el favorito de los apasionados de la fotografía que circulan por la antigua ruta 340, en la localidad de Maro, antigua alquería al este de la provincia de Málaga, de próspero pasado relacionado con la industria de la caña de azúcar.

Los materiales para la construcción del ingenio se depositaban en la playa de Burriana, y así se trajeron maderas, ladrillos y cal para construir la fábrica, acequias y el propio acueducto.  La industria del azúcar consume grandes volúmenes de agua, y las de este Acueducto provenían del Manantial de Maro, dentro del acuífero de Las Alberquillas.

El acueducto tiene un bello y elegante diseño, de impronta romana en sus arcos de medio punto peraltados que recuerdan al edificio de Aguas de Barcelona. Los arcos, todos del mismo radio, están distribuidos en cuatro niveles, construidos con ladrillo de tejar. Luego de los arcos se encuentra el friso que soporta la acequia; sus lados norte y sur son diferentes.

Del lado sur presenta una moldura de tres hiladas de ladrillo; en cambio, del lado norte, muestra diecisiete grupos de aparentes cuatro arcos ciegos (en realidad son dos) de clara influencia mudéjar, con un diseño que se vio por primera vez durante la construcción de la ciudad palatina de Madinat Al Zahará. Cada uno de éstos tuvo una bola que ya no existe, y toda la estructura remata en un pináculo apoyado sobre un prisma de ladrillo atravesado por dos graciosos arquitos de medio punto.

Sobre el pináculo, coronada por una cruz, hay una veleta que desde hace ciento veintidós años señala la dirección del viento: un águila bicéfala de la cual aún no se ha encontrado la explicación, pero quizás le ha dado nombre al acueducto, o pueden haber sido los aguiluchos que eligen para anidar las paredes del barranco.

Para visitar tanto esta zona como recorrer algunas de las rutas interiores y marítimas (no olvidéis Maro) os recomiendo que os centréis en la misma ciudad y busquéis vuestro hotel en Nerja, pues tiene una oferta excelente, adecuada para todos los bolsillos.

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