Las termas romanas de Las Bóvedas

Termas romanas de Marbella

Este conjunto arqueológico se encuentra a 16 Km. de Marbella, en la desembocadura del río Guadalmina, cerca de San Pedro de Alcántara; fue descubierto en 1926 y declarado Monumento Histórico en 1936, conformando uno de los yacimientos más destacados de la época y uno de los mejor conservados.

Aunque las termas romanas del Guadalmina aún se siguen estudiando y según algunas teorías no eran termas sino unos grandes depósitos para recoger agua que se transportaba a través de unos acueductos, se sabe que son del siglo II ó III d.C. Sólidamente construidas en una mezcla de canto rodado, arena y mortero de cal, sorprendentemente han resistido el paso y las inclemencias del tiempo pues están situadas junto a la playa. Se mantiene en pie su cubierta abovedada, las dos plantas en altura y la infraestructura correspondiente al sistema de calefacción por circulación de aire caliente.

La construcción de bóvedas fue un verdadero hallazgo de la arquitectura romana de su época, determinado por la necesidad de conservar agua y mantener un calor húmedo, y su utilización práctica se extendió inclusive a la arquitectura religiosa. Más adelante Roma llegó a la grandiosidad de bóvedas como la del “Panteón de los Dioses”, la de mayor diámetro realizada hasta el siglo XIX, dando lugar a innumerables leyendas medievales acerca de los misterios de su construcción.

Los baños públicos estaban alrededor de un patio octogonal que en su tiempo había sido abovedado, con un diámetro de casi 10 metros. En el centro había un estanque o piscina también de forma octogonal, que alcanzaba 1,20 metros de profundidad e instalado en forma paralela a los muros. Alrededor de esta sala central se situaban cuatro ábsides o entradas y seis dependencias intercomunicadas.  Se trataba de un edificio de dos plantas, cuya planta superior consistía en una  galería circular con accesos a pequeñas habitaciones.

Estos baños termales fueron utilizados hasta el siglo V d.C. y las excavaciones revelaron el sistema de canalizaciones y retazos del pavimento original con cubiertas de mosaicos.  Hoy se sabe también que sus paredes estuvieron revestidas de mármol en algunos sectores, y los restos encontrados de vasijas y esculturas nos dan una idea acerca de su decoración.

La zona arqueológica tiene una superficie de casi siete mil metros cuadrados más un entorno protegido de cuarenta mil metros cuadrados. El conjunto incluye incluye unas piletas para salazón de pescado y una torre vigía conocida como Las Bóvedas y que fue construida entre 1571 y 1575.

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