El teatro romano de Málaga, en un bello escenario

teatro romano de Malaga

A los pies del cerro de La Alcazaba, en un ensanche de la calle Alcazabilla, dentro del casco histórico de la ciudad de Málaga, se encuentra el magnífico Teatro Romano, en un bello escenario donde interpretan un espectacular conjunto monumental el propio Teatro Romano y La Alcazaba.

Como un único y bien dibujado telón de fondo, en un espacio amplio y abierto, adornado al frente por un pequeño y bonito jardín arbolado, están los Jardines de Ibn Gabirol, que deben su nombre al poeta y filósofo malacitano andalusí, en el que hay una escultura en su homenaje, dando paso a la Judería y a la nueva Plaza de las Nieves, que se está llevando a cabo en torno a la Torre Mudéjar. Flanqueando el Teatro Romano quedan a un lado el nuevo edificio de Interpretación del Teatro Romano y al otro el Palacio de la Aduana, hoy sede del Museo de Málaga.

El Teatro Romano de Málaga tiene su origen en el siglo I a. C., construido sobre las ruinas de unas termas públicas durante la época del emperador Augusto, utilizándose para sus funciones hasta el siglo III, para posteriormente ser usado para otras actividades; durante los siglos V y VI se convierte en cementerio mientras que en la época de dominación musulmana se usó como cantera para la construcción de La Alcazaba.

Quedó oculto durante varios siglos hasta que en el año 1951 fue descubierto con motivo de las obras de realización de los jardines del Palacio de Archivos y Bibliotecas, conocido como “La Casa de la Cultura”, denominación irónica y totalmente desacertada, como lo fue su construcción en el lugar donde durante años estuvo ubicado, puesto que ocultaba gran parte del Teatro y ensombrecía la que estaba al descubierto, por lo que popularmente se le llegó a llamar “La Casa de la Incultura”; hasta que, gracias a la constancia del pueblo malagueño y de algunos de sus estamentos, se decidió derribar en el año 1994 y poder realizar las excavaciones arqueológicas y los trabajos de rehabilitación del antiguo teatro.

Del Teatro Romano de Málaga se pueden distinguir tres partes, la Cavea o Graderío destinada como asiento para los espectadores. De planta semicircular y concéntrica, dividida por la escaleras y separadas por los pasillos están los asientos que se seccionan en tres zonas, la inma cavea, la media cavea y la sunma cavea. A estas zonas se accede a través de pasillos o puertas abovedadas llamadas vomitoriun. La Orchesta, flanqueada por dos entradas, es un espacio semicircular de tres gradas con suelo de mármol en la parta más baja, entre los graderíos y el escenario, destinado a los personajes ilustres. El Proscaenium o escenario, que consta de dos partes, el Pulpitum, lugar destinado a la representación, donde se alzan los apoyos para levantar el entarimado de madera donde se llevaría a cabo la representación, los nichos que definen las entradas a escenas, las escaleras que dan paso a ésta y el conjunto de columnas que decoran el frente escénico o frons scaenae, que es el muro que sirve de protección y hace de función acústica.

Después de, como primer acto, contemplar y admirar esta magnífica obra que es el Teatro Romano de Málaga y su conjunto monumental con La Alcazaba cargados de historia y siglos de antigüedad, como segundo acto, y en el que poder jugar un papel como actor principal, a nuestras espaldas, frente al Teatro Romano se encuentra “Bar El Pimpi”, antigua bodega que si no cuenta con tantos años si que es un clásico de la ciudad, lleno de historia y visitantes ilustres, con una bonita terraza y unos salones con mucho encanto, donde poder degustar unos buenos vinos de Málaga y unas exquisitas tapas típicas de la gastronomía malagueña.

Foto vía: www.imperioromano.com

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Categorias: Malaga capital, Monumentos de Malaga


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