Un informe del año 1856 daba cuenta de la existencia, en la ciudad de Ronda, de un alcázar rodeado de tres muros y con muchas torres, y un caño de agua de gran diámetro que servía a una cisterna dentro del muro, para abastecer de agua a la ciudad.
Sigue diciendo el informe que en Ronda los moros tenían una mina secreta que descendía de los altos de la ciudad por una escalera de ciento treinta escalones, para llegar a tres pozos de agua en el fondo. Este informe fue realizado por el Bachiller Andrés Bernaldez, sobre la entrada del Rey en tierra de moros en 1485, y se trata justamente del Palacio del Rey Moro que hoy vamos a recorrer.
Es una imponente casa o palacio de planta irregular y laberíntica, con numerosas escaleras y pasillos para salvar los desniveles. La fachada es larga y se adapta a la curvatura de la calle; presenta dos puertas y dos torres de diferentes alturas. En el interior se conserva la antigua mina o cisterna de captación de agua del famoso informe.
Es una excepcional obra de ingeniería islámica: la escalera desciende hasta el fondo del tajo, por donde corre el río Guadalevín; la construcción aprovecha una falla natural, un tipo de grieta denominado “diaclasa”, y la escalera tallada en la roca tiene más de doscientos peldaños y desciendo 100 metros. En el interior de la mina encontraremos varias obras, como aljibes y depósitos de granos y pólvora.
El lugar estuvo cerrado al público por más de treinta años, y aunque actualmente el palacio aún no se puede visitar, sí se pueden recorrer la mina de agua y los jardines aterrazados en los que también el agua tiene un papel protagónico, a través de fuentes y estanques cubiertos de lirios de agua, y surcados por pequeños canales. Esta obra fue construida en 1923, diseñada por el arquitecto y paisajista de origen francés Forestier.
El jardín tiene sugerentes desniveles y está todo decorado con azulejos. Son en total tres terrazas; la primera rodea el palacio y es de estilo andaluz, con bancos azulejados, la fuente estanque y los senderos pavimentados en el estilo llamado “olambrilla”, que consiste en unos azulejos decorativos de 7 cm. combinados con baldosas rojas rectangulares. Una doble escalera nos lleva al siguiente nivel, con una gran fuente de azulejos blancos.
Aquí nace un canal que recorre toda la terraza y se encuentran los rosedales de Forestier. Así llegamos a la tercera terraza con su estanque y senderos entre setos recortados que nos llevan a un antiguo pozo del que sobrevive el brocal. Las vistas desde aquí son espectaculares.
El Palacio del Rey Moro se encuentra en Cuesta de Santo Domingo 9 y tiene horario de invierno y de verano; los niños y grupos de visitantes abonan la mitad del valor de la entrada.
Foto vía: Wikipedia