La Manquita, Catedral de Málaga en Sol y Sombra

Catedral de Malaga

Catedral de Málaga – “Sol” –

Si en una visita a la ciudad de Málaga no ha de faltar un paseo por su centro histórico, éste ha de tener como punto neurálgico la Catedral, eje central del mismo.

La Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación, de Málaga, como es su verdadero nombre, fue construida sobre las ruinas de una mezquita entre 1528 y 1782, de estilo gótico y con influencias renacentistas y barrocas.

Cabe destacar su fachada principal, barroca, que está dividida en dos pisos y tres calles y proyectada con dos torres, estando la torre sur inacabada, por lo que adquiere el nombre de “La Manquita”, según parece ser los fondos destinados para ésta fueron desviados para la realización de los caminos de Antequera y Vélez. Hay tres arcos de entrada con puertas separadas por columnas de mármol y sobre las puertas unos medallones que representan a los patronos de la ciudad, San Ciriaco y Santa Paula, en los laterales y en el central la anunciación del Señor. El ábside, de forma semicircular, que está en el exterior que queda detrás del altar mayor, posee un gran volumen dando sensación de solidez. La denominada puerta de las cadenas (puerta norte), está encerrada en un gran arco semicircular y enmarcada entre dos magníficas torres, que sirven para contrarrestar el peso del edificio. Así mismo en su exterior, está rodeada por unos jardines y un estupendo patio, que merecen la pena recorrer.

Catedral de Malaga foto antigua

Catedral de Málaga -“sombra”-

En su interior es destacable el coro, en cuya parte exterior existe un grupo escultórico, La Piedad, hecho en mármol de carrara, que data de 1803. En el interior del coro, están los dos grandes órganos y la sillería, del siglo XVII, con asientos en relieve, realizados por varios escultores, habiendo 42 tallas de Pedro de Mena. El interior, de estilo renacentista, de planta rectangular, consta de tres naves, una central más ancha y dos laterales, siendo sus bóvedas las más altas de Andalucía; entre sus muchas capillas, son dignas de mención, la capilla Mayor, del siglo XVI, semicircular, con muros sesgados por unas elevadas ventanas superpuestas sobre unas estriadas columnas corintias y rematadas por una preciosa bóveda nervada; el retablo gótico de la capilla de Santa Bárbara: los sepulcros del siglo XVI de la capilla de San Francisco y el retablo neoclásico de la capilla de la Encarnación.

Una vez vista La Catedral por dentro y por fuera; ya desde fuera, sentado en una de las terrazas que llenan la plaza del Obispo, con un refresco por delante y disfrutando del momento y del espacio tan especiales que ofrece el conjunto de esa plaza, con la Catedral y el Palacio Episcopal y el débil pero agradable sonido del agua que brota de una pequeña fuente que acompaña a ambos monumentos, bien merece una última mirada contemplativa a nuestra “Manquita”.

Si queréis conocer un poco más sobre su historia aquí os dejo un enlace: historia de la Catedral de Málaga

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