
Ojén es una localidad a diez kilómetros al noreste de Marbella, junto al arroyo de Almadán. Apacible, rica en aguas, custodiada por las sierras Blanca y Alpujata, la cercanía del mar, aunque se trata de un municipio interior, atempera el clima de montaña y permite disfrutar de su gran bosque mediterráneo, poblado de quejigos, alcornoques, encinas y pinos que llegan casi hasta la carretera.
La ciudad está rodeada de huertas en bancales que llegan hasta las cavernas y las cuevas al pie de la sierra, una vista bellísima y sorprendente, que disfrutarán mucho más si toman la vieja carretera desde Marbella. La sierra es por otra parte el hogar de grandes representantes del reino animal y vegetal, como la Orquídea Olorosa y el Búho Real, una rara ave de hábitos nocturnos.
Esta región estuvo habitada desde los tiempos más remotos, y atesora un pasado industrial no muy conocido. Por ejemplo, aquí estuvo la mina de hierro de El Peñoncillo, en la que trabajaba mucha gente de Ojén y Marbella.
De hecho, el descubrimiento de los yacimientos de hierro de Ojén dio origen a la industria siderúrgica de Málaga, ya que se combinaba con disponibilidad de carbón y agua, ambos elementos necesarios en abundancia para el funcionamiento de los altos hornos.
Otra industria importante fue la del aceite de oliva, llamado el “oro líquido” de Ojén; aquí se encuentran antiguos e importantes olivares y la recolección y tratamiento de la oliva empleaba muchos trabajadores de toda la Sierra de las Nieves.
Para saberlo todo acerca de la industria del aceite en Ojén te invitamos a visitar el Museo del Molino, creado en la década del 30 del siglo pasado en un molino del siglo XIX que se encuentra en perfecto estado de conservación y funcionamiento. Está ubicado al final de la calle Charcas y la entrada es gratuita. En su época fue una almazara que funcionaba con energía hídrica, y nos ilustra acerca de la industrialización de la oliva en tiempos pasados.
Entramos al Patio de Trojes, el lugar donde se depositaban las olivas recolectadas para la molienda y que a la vez era un punto de encuentro y socialización. Una presentación audiovisual muestra el funcionamiento del molino y todo el proceso de fabricación del aceite. Luego se pueden visitar las salas con las máquinas, pozos de decantación y antiguas calderas. Es interesante saber que debajo del molino de aceite se encontraba el Molino de Harina, cuyo edificio todavía se conserva.
La visita se completa con una degustación de aceites y vinos, productos típicos del entorno rural y también se puede pasar por la tienda para llevar algo de recuerdo a casa. Es muy fácil llegar a Ojén, que se encuentra a sólo 56 Km. de Málaga, por las carreteras AP-7 o N-340, siguiendo la señalización.
Foto: Stevev98