Villanueva del Rosario, historia y naturaleza

Nacimiento del Guadalhorce

Este municipio en la comarca de Antequera, dentro de la subcomarca de Nororma, es un lugar pleno de bellezas naturales y restos arqueológicos; surcado por el primer tramo del río Guadalhorce y sus afluentes los arroyos Cerezo y Parroso, que recién se ensanchará más adelante,  y custodiado por la mayor altura de la comarca, el cerro Chamizo de 1.641 metros de altura.

Las sierras del Jobo y Camarolos determinan paisajes de increíble belleza, ya que la cadena montañosa presenta otros picos de gran valor paisajístico como el Alto de Hondonero o el Pelao, sus laderas cubiertas de pinos, encinas y otras especies; combinados con los olivares y entre ellos los cortijos y residencias de verano, siguiendo la típica arquitectura popular de la región.

Este lugar estuvo poblado desde los tiempos más remotos, ya que se han encontrado vestigios desde el Paleolítico hasta la Edad del Bronce; el yacimiento más antiguo es el de Ventorro del Cojo, y también fueron descubiertas unas pinturas rupestres en la Cueva del Malnombre.

Se dice que aquí estuvo la antigua ciudad de Ulisi, del imperio romano, y se han encontrado monedas y cerámicas, pero la huella más importante del paso de Roma por aquí son unos baños en las termas de La Tosquilla, y otro yacimiento arqueológico interesante para ver son las necrópolis visigodas de Calerilla o Picacho; pero a partir de este momento la historia de Villanueva del Rosario entra en un cono de sombra pues ni los árabes la recorrieron, convirtiéndose en un inmenso bosque.

Lugares para ver y cosas para hacer: Paraje natural El Nacimiento, a escasos metros del casco urbano; manantiales que dan origen al río y en algunos lugares forman pequeñas y preciosas cascadas naturales.  Manantial El Chorro, de muy apreciadas aguas; el Tajo de la Maera donde se puede practicar escalada y rappel.  Recorrer la Ruta de las Fuentes,  comenzando por La Tosquilla, con sus famosas aguas medicinales hasta llegar a la ciudad donde podremos ver la Fuente Vieja, de la que aún se proveen locales y visitantes.

Los habitantes de la villa son personas alegres que realizan múltiples celebraciones, de la que podremos participar si llegamos en la fecha indicada; como por ejemplo la Romería de San Marcos, en abril, que ha dado lugar a una costumbre local, la de “sanmarquear”, es decir, pasarse el día bailando, jugando y disfrutando de la gastronomía local.  O la Fiesta de los Emigrantes, en octubre, cuando se desplaza la imagen de la Virgen del Rosario desde desde el pueblo hasta el río en homenaje a quienes no pueden volver al pueblo para las fiestas patronales; éstas duran cuatro días, con baile, disfraces, música y festival taurino incluido.

Foto: vía Flickr

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Categorias: Naturaleza en Malaga


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