| CALLEJERO DE MALAGA | |
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Istán, al norte de la comarca de la Costa del Sol Occidental, enclavado entre el Valle del Guadalhorce y Ronda, se encuentra a 72 Km. de la capital y a poco más de 10 Km. de la costa. Forma parte del entorno de la Sierra de las Nieves y parte de su término forma parte de la Reserva de la Biosfera. Custodiada por la Sierra Real, de 1.331 metros de altura, es regada por las aguas del río Verde, en cuyo valle se multiplican las terrazas y bancales con huertas y cultivos de árboles frutales.
El agua y la naturaleza son los protagonistas indiscutidos de Istán, y de estos elementos surgen tres monumentos culturales que hoy les invitamos a conocer.
Las acequias moriscas: construidas por los árabes, constituyen un extraordinario sistema de riego que atraviesa todo el pueblo y se ramifica entre las huertas, demostración del alto nivel de ese pueblo árabe acerca del manejo del agua. El trazado de las acequias es muy ingenioso frente a los accidentes geográficos naturales haciendo posible lo que parecía imposible. Se destaca la Acequia del Chorro, a lo largo de cuyo recorrido, desde su nacimiento en el Río Molinos, forma un paraje de gran belleza.
La torre escalante: Ubicada en el corazón de la villa, en la parte más alta del antiguo trazado musulmán; se cree que formó parte de las fortificaciones que defendían la cercana Marbella. Su construcción data de la época nazarí aunque se observan reformas del siglo XVI. De planta cuadrada, es considerada uno de los vestigios más importantes del pasado y ha sido declarada Bien de Interés Cultural; actualmente se puede ver parte del recinto, un arco de medio punto y el patio.
La Esfera: obra del escultor Salvador Calvo Marín, hijo dilecto de Istán que vive en EE.UU. La obra conjuga modernidad y tradición con los elementos esenciales de la villa de Istán: el agua, con su relevancia histórica; la esfera de mármol verde que da nombre a la obra, símbolo de la totalidad y el color asociado directamente con Andalucía; metales oxidados, que simbolizan los elementos de labranza que viven en la memoria; los blancos muros laterales, típicos de los pueblos mediterráneos, simbolizando el hogar; el estanque, nueva evocación del agua a través de los elementos como las acequias y abrevaderos. Por último, las piedras que tapizan el fondo, se presentan como testigos del paso de los siglos a lo largo del río Verde.
Foto: Ayuntamiento de Istán
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