
Ay, qué recuerdos me trae este plato, a mi niñez y a los días en que hacía “rasca” y que la casa parecía quedarse congelada. Fuera, la lluvia repiqueteaba contra los cristales, y entonces, me recuerdo expectante, con mi cuchara en la mano, hasta que veía aparecer a mi madre con un plato calentito y humeante de sabrosas gachas malagueñas.
Y la verdad es que no hay plato más sencillo ni más barato que éste. Ni que pegue más calor al cuerpo tampoco. Aunque también es verdad, hay que reconocerlo, que a pesar de lo rico, es un plato no apto para los que hacen dietas. Y es que básicamente, el plato es a base de harina, agua y leche… y poco más.
Pues sin más, aquí os dejo la receta de las gachas malagueñas:
- Ingredientes:
- 150 gr. de harina
- 3/4 litro de agua
- azúcar
- leche
- matalauva
- unas cucharadas de aceite de oliva
- unos coscorrones de pan frito
- Dificultad: fácil
- Elaboración:
- Freimos los coscorrones de pan duro
- En el mismo aceite donde se han frito el pan, echamos la harina y sin que se pegue, vamos agregando el agua, un poquito de matalauva y el aceite, haciendo una especie de papilla y cuidando de que no se hagan grumos, evitando, por supuesto, que se pegue a la sartén.
- Poco antes de finalizar y comprobar que la consistencia es la adecuada (ésta va un poco al gusto del consumidor) le añadimos los coscorrones de pan para que terminen de hacerse con ellos.
- Al mismo tiempo, vamos calentando leche en un cazo.
- Servimos las gachas bien calientes en platos poniéndolas en el centro.
- Una vez servidas en el plato, añadimos la leche bien caliente alrededor y luego por encima.
- Las rociamos de azúcar, al gusto.
- El resultado será un plato de leche en cuyo centro reposan las gachas.
- Hay, sin embargo, quien las toma con miel de caña en lugar de con leche y azúcar.
Después de este plato os aseguro que entraréis en calor. Eso sí, procurad no comer demasiado antes porque ésto llena, y bastante.
Foto vía Gastrópolis
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