Benalmádena, pueblo y costa

Dividido en dos, entre la sierra y el mar, nos encontramos en el litoral malagueño este bellísimo pueblo blanco. Benalmádena Pueblo y Benalmádena Costa. Tranquilo y sosegado, uno. Animoso y ambientado, el otro.

Reconozco que el Pueblo, el serrano, el de las casas encaladas, es uno de los lugares de Málaga en los que suelo perderme. Cuando necesito refugiarme, olvidarme del estrés diario durante unas horas, más de una vez he cogido mi coche y recorrido los pocos más de 20 kms. que le separan de Málaga capital, para pasear en silencio por sus calles, para subir a su plaza principal y sentarme en uno de esos bancos que hay frente a la Iglesia de Santo Domingo. Y más de una vez me he llevado mi libro y lo he leído tranquilo, al fresco que llega desde el mar, con aquellas preciosas vistas. O por qué no, en la placita que hay un poco más abajo, sentado en una de las terracitas de bar, tomándome una cerveza.

Benalmadena Pueblo se alza a los pies de la Sierra de Mijas, con el Mar Mediterráneo de testigo al otro lado. Para llegar no tienes sino que ir por la N-340, cruzar Arroyo de la Miel, otro pueblo dependiente suyo, y cruzar frente a las puertas del Parque de Atracciones Tivoli.

La calle Real es una de las principales del pueblo. Empedrada, bordeada de blancas casitas típicas andaluzas, con sus enrejados y sus flores; con las pequeñas placitas recoletas y sus terrazas de verano. Desde una de estas plazas se enfila una empinada cuesta que nos lleva hasta la plaza donde se alza la Iglesia de Santo Domingo, del siglo XVII. Una plaza de estilo arabesco cuyos miradores nos dan unas maravillosas vistas de todo el litoral malagueño. La belleza de esta plaza la culmina los jardínes del Muro, diseñados por César Manrique.

Benalmadena Costa es lo opuesto al pueblo. Situado al mismo nivel del mar, bajo las estribaciones del pueblo, se levanta la zona costera, turística y muy ambientada. Lugar de copas y de marcha, de bares, discotecas y restaurantes, pero, por supuesto, también de playas y chiringuitos. Para los más turistas, aquí podréis disfrutar de nuestro sabroso pescaíto y de los espectáculos flamencos. Y para los más marchosos y noctámbulos, está la zona de Puerto Marina, un lugar repleto de bares, pubs y discotecas junto al puerto marítimo.

Otra visita ineludible es la del Castillo del Bil Bil, de estilo nazarí, en blancos y azulones y con bajorrelieves, pero que curiosamente fue construido en pleno siglo XX. Hoy está dedicado a convenciones, museos y bodas.

El castillo de Colomares es otra sorprendente construcción que data del año 1994 y que fue construido en conmemoración del Descubrimiento de América.

Benalmadena nos ofrece cuanto necesitemos. Arriba, sierra y naturaleza, tranquilidad y belleza andaluza. Abajo, playas, sol, alegría y mucha marcha.

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Categorias: Benalmadena, Pueblos y Ciudades de Málaga


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