La Cueva del Tesoro

Cueva del tesoro en Malaga

Entre la Cala del Moral y el Rincón de la Victoria se encuentran una decena de cuevas que mucho tiempo atrás sirvieron de refugios a seres humanos prehistóricos, pero hay una a la que los malagueños conocemos como Cueva del Higuerón o Cueva del Tesoro.

Hay detalles de esta cueva que pocos que no lo hayan buscado expresamente sabrán. Leyendas e historias que para los más curiosos harían las delicias. Desde el punto de vista científico, la Cueva del Tesoro es la única gruta marina existente en Europa, formada por la erosión del agua, por las olas y la presión de las aguas subterráneas durante millones de años.

Pero quizás el aspecto más curioso de esta cueva sea su propio nombre, origen que viene de una leyenda que con el paso de los años ha quedado en ese mundo intermedio de la realidad o la ficción. Muchos fueron los que durante siglos buscaron en su interior un valioso tesoro que supuestamente estaba oculto en sus entrañas. Pero esos cazatesoros habían de enfrentarse a una criatura fantástica que custodiaba el tesoro. Fue Fray Augstín de Milla quien explicó la presencia de este extraordinario animal en una de sus obras.

Los orígenes del tesoro oculto podrían remontarse bien a la época de la Reconquista o bien al siglo XII según las teorías aportadas. En una se dice que cinco reyes mahometanos llegaron a Málaga con valiosas riquezas, pero que cuando fueron perseguidos por los cristianos durante la reconquista, hubieron de esconder el fabuloso tesoro y lo hicieron en esta cueva. En la segunda teoría se dice que el tesoro sería el de Tasufín Ibn Alí, rey almorávide quien tuvo que huir de las revueltas que había en sus tierras.

Pero si éste es el origen del supuesto Tesoro, en una cueva con estas características no podías faltar las leyendas, como la del cazatesoros suizo Antonio de la Nari, un hombre arisco e insociable quien se dedicó durante meses exclusivamente a la búsqueda del Tesoro en las cuevas. Para ello, utilizaba dinamita con las que barrenaba los interiores de las cuevas para abrir nuevas galerías. En una de aquellas explosiones el suizo quedó atrapado y murió destrozado. Pasaron meses antes de que pudieran encontrar el cuerpo del suizo, e incluso la última galería abierta en la que encontró la muerte fue bautizada como la “Cueva del Suizo“. Lo curioso de aquella historia es que muchos afirmaron que poco antes de encontrar su cadáver habían visto al suizo comprando herramientas y comidas para seguir sus excavaciones, cuestión imposible pues Antonio de la Nari llevaba meses muerto. A partir de ahí empezó a forjarse la leyenda de que la Cueva del Tesoro eran recorridas por el espíritu del cazatesoros suizo en su continua búsqueda del Tesoro.

Aparte de historias y leyendas , y desde un punto de vista arqueológico, se hallaron en las cuevas uno de los principales santuarios prehistóricos en el que se adoraba a la diosa de la fecundidad Noctiluca, también representada por los fenicios como diosa de la Luna.

Noctiluca, diosa de la noche y de la Luna…

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